Personajes

domingo, 17 de agosto de 2014

Café [Yuuki, Naoto y Riku]

Este relato ocurre un par de semanas después de este otro. Mientras lo escribía estaba escuchando una canción de Steven Wilson, The Raven that refused to Fly.  

Café


Dio otro sorbo antes de poner el vaso sobre el lavabo. Detestaba el café instantáneo, y además el de esa marca nunca se disolvía del todo y dejaba como piedrecitas amargas flotando en la espuma. Levantó la cabeza y se miró al espejo. No podía salir de casa con ese aspecto, las ojeras parecían dibujadas al óleo, hacía tres días que no se afeitaba, y ese pelo... Cogió el vaso y tiró el resto del café por el sumidero, abrió el grifo y metió la cabeza bajo el chorro.

- Ya me afeitaré luego - murmuró sin mirar la imagen empapada del espejo. Se vistió rápidamente y se puso gafas de sol. Gotas de agua resbalaban desde los mechones despeinados por el cristal de las gafas y la camiseta. Cerró la puerta de la calle quedamente, el grifo continuó goteando en el silencio del piso vacío.

Se dirigió sin darse cuenta a la cafetería de Riku. Últimamente cada vez que salía de casa acababa allí, pero se quedaba en la puerta. Esta vez no, esta vez necesitaba un café decente.

El olor a incienso le golpeó nada mas abrir la puerta. Como la primera y única vez que había entrado, música rarita y la chica de negro tras la barra.

- Vaya, por fin entras - le dijo sin apenas mirarle -. Riku no está.

- Ponme un café solo - contestó sentándose en la mesa más alejada de la barra. Se quitó las gafas y miró a su alrededor. En un sofá al otro lado de la habitación había dos gatos durmiendo. Todas las sillas eran distintas. En una esquina, las ramas de una planta colgante reptaban por las paredes y el techo.

- ¿Una noche dura? - preguntó la chica al traerle el café.

- Más de una - levantó la cabeza para mirarla a los ojos. Qué chica tan rara, parecía totalmente fuera de lugar -. ¿Eres amiga de Riku?

- Ahá. Bueno, soy su empleada, pero somos amigos, sí.

- No pareces muy... no sé, no te pega este sitio - comentó removiendo mecánicamente el café con una cucharita.

- O yo no pego con el sitio, más bien - contestó sonriendo -. Pero bueno, ya sabes como es Riku, estas cosas le dan igual.

Dio un sorbo al café sin decir nada. ¿Cómo era Riku? Al Riku que él conocía le importaba la imagen, y mucho. Dejó el café sobre la mesa y suspiró.

- Creo que tú y yo conocemos a dos personas distintas - volvió a mirar a la chica a los ojos.

- A lo mejor ni tú ni yo le conocemos realmente -. Se dio la vuelta y volvió tras la barra. Un gato se desperezó, bostezó y volvió a acurrucarse junto al otro.

Terminó el café despacio, mirando a la gente que entraba y salía, a la gente que pasaba por la calle, a la chica de negro que servía las mesas, a los gatos que dormían sin inmutarse. Pagó en la barra y se inclinó para hablar con la camarera.

- Por favor, no le digas a Riku que he estado aquí.

Ella le sonrió.

- No lo haré, tranquilo. Pero ya sabe que estás aquí - señaló con la cabeza hacia un punto detrás de él.

Junto a la puerta entreabierta, Riku le miraba con expresión sorprendida.

- ¿Yuuki? 

- Mierda - pensó. Se acercó a él intentando parecer despreocupado -. ¿Y esa cara de sorpresa? Te dije que vendría, ¿no?

- Ya, pero... - la duda se podría cortar con un cuchillo en la voz de Riku -. No sé, no esperaba verte por aquí, la verdad. No sabía si pedirle a Vyv tu teléfono, pero pensé que no querrías... Bueno, ya sabes.

- ¿De qué estás hablando? - dijo sonriendo -. Es solo que he estado muy liado con el trabajo -. Mierda, los actores no se dejan barba de tres días. Detrás de él casi podía oír la mirada burlona de la chica de negro. Riku le miraba con expresión cada vez más dubitativa. No debería haber venido -. Me había dicho Vyv que esta era una cafetería tranquila, pero hoy he visto a mucha gente por aquí.

Vaya cambio de tema más cutre y obvio. Riku intentaba mirarle a los ojos, pero no podía dejarle, no podía seguir pensando en él.

- ... ya, bueno, normalmente no viene tanta gente, la verdad. Oye...

- Ah, estarás ocupado hoy entonces, ya volveré otro día - dijo deseando poder teletransportarse a su casa.

-  Yuuki - dijo Riku de pronto -. ¿Tienes planes esta noche? ¿Te apetecería ir...?

- Lo siento - le cortó -, esta noche estoy ocupado -. Se puso las gafas de sol. Fin de la conversación.

- Ya nos veremos entonces - contestó Riku apartando la mirada -. Espero que te haya gustado la cafetería y vuelvas pronto - continuó abriéndole la puerta.

Nada más salir se encendió un cigarro y caminó lo más rápido posible en ninguna dirección en concreto. No quería pensar en Riku, ni en las dos veces que le había visto, ni en los sueños que tenía con él desde su reencuentro, ni en la estúpida cafetería esa.

Pero el corazón le latía con fuerza en el pecho, como recordándole que no tenía control alguno sobre la situación..

***



6 comentarios:

  1. Me encantan los dos… pero qué complicadas están las cosas! Leyendo a Riku ahora, me cuesta imaginarlo largándose sin más después de dejar esa minúscula nota… Pero también se veía lo difícil que es Yuuki, claro.
    Espero que lo puedan solucionar, porque está claro que por separado tampoco es que les vaya perfecto…

    Ains, a ver si no tarda casi un año en volver por ahí, ya sabes (guiño, guiño)

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    1. Joe, nunca te contesté, ya me vale.

      Riku ha cambiado mucho, pero Yuuki no tanto. Yo también espero que encuentren alguna solución, pero cuando me pongo en el lugar de Riku la verdad es que no lo veo. Ya veremos qué pasa.

      Como siempre, gracias por leer y comentar <3 Esta vez he tardado menos xD A ver qué te parece el nuevo relato y si te ayuda a ver cómo era el Yuuki que Riku dejó en Tokyo.

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  2. Por un lado entiendo la decisión que tomó Riku de abandonar a Yuuki por las decisiones que estaba tomando y tal. Cuando las drogas se meten por medio todo es más complicado... A ver si nos sacas de este sin vivir y descubrimos qué ocurre con estos dos!

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    1. Gracias por tu comentario, Haru <3

      La verdad es que yo tampoco sé muy bien cómo va a terminar todo esto. Una de las ideas que tenía escribiendo sobre personajes y no sobre una historia era precisamente ver hasta dónde puedes crecer tú, tu personaje y a dónde llevan las decisiones de ambos (escritor y personaje) en vez de tener un fin ya en mente. Me gusta la experiencia pero hay tantas cosas que escribí hace un año que ahora cambiaría...

      La única historia que me sigue convenciendo 100% es la de estos dos. A ver qué hacen a partir de ahora.

      Muchas gracias por leerme <3

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