Personajes

domingo, 5 de octubre de 2014

Pasado [Yuuki y Taizo]

[Your voice in my head]

Después de años juntos como grupo, Project:Suicide llegó a su fin con el ingreso de su líder, Taizo, en el hospital por una sobredosis. Riku ya se había ido, el grupo estaba totalmente inactivo y Yuuki veía su vida desmoronarse a su alrededor. En este micro-relato quiero contar algo de su relación con Taizo.



Siempre he odiado los hospitales. No es por la gente enferma. Ni por la sensación de muerte que flota por las escaleras. Es por el color blanco y verde sucio de las paredes, lo detesto. Así que venir aquí para que encima el subnormal de Taizo me trate así...

- Qué coño te pasa, no pongas esa cara de idiota. Pírate ya - al menos me mira a la cara cuando me habla, es un avance respecto a la semana pasada.

- Mi cara de idiota se debe a tu actitud, gilipollas - suspiro e intento no gritarle -. Te estás muriendo y me preguntas que si te he traído coca, hay que joderse.

- Si no me traes nada no sé para que vienes. Que te vayas ya, joder, estaba viendo porno y me molestas - me agarra del brazo -, o es que quieres hacerme una paja, ya que estás aquí.

Le pongo la mano en la polla. Me lo imaginaba.

- Ya, porno. Cuando se te ponga dura llámame - me aparta de un empujón y me grita.

- ¡Fuera de aquí, joder!

No lo puedo evitar. Me río a carcajadas.

- Qué mal, Taizo. Después de lo que nos has jodido a todos te has quedado solo, te mueres poco a poco y a nadie le importa. Y ya ni siquiera puedes echar un polvo - le miro a los ojos fíjamente -. Esta es la última vez que me ves la cara, imbécil, así que grábatela bien para cuando estés solo y necesites un amigo imaginario. A ver si tienes suerte y es la mitad de guapo que yo - me doy la vuelta y sin mirar atrás salgo de la habitación. Justo antes de cerrar la puerta le oigo hablar en voz baja.

- Sé que me odias por lo de Riku. Pero no te dejó por mi culpa, capullo, se fue por ti, porque le trataste como a un trapo. No pienses que eres tan diferente a mí.

Cierro de un portazo y me voy. Mierda de hospitales, mierda de todo. Mierda de Riku. Me doy a vuelta, llego hasta su puerta y le pego varias patadas. Alguien me grita algo y me voy corriendo. 

No importa lo rápido que corra, las carcajadas de Taizo resuenan en todo el pasillo.

***

No quiero volver a verle, pero es verdad lo que le dije: está solo y no le importa a nadie. Me lo repito como un mantra para recordar el motivo por el que poco a poco sigo marcando en el número de teléfono del hospital.

- Le atiende la enfermera Shizuko, ¿en qué puedo ayudarle?

Uff, pero si en el fondo me da todo igual...

- ... ¿dígame?

- Ehm, sí, hola. Quiero decir, buenas tardes, hola. Esto... Hay un paciente por el que quiero preguntar.

- ¿Es usted un familiar directo?

- No, soy su, quiero decir, soy su, ehm, amigo. Soy su amigo.

- Lo siento, la información sobre los pacientes solo...

- No, espere, espere. No soy cualquier tipo de amigo, ¿entiende? Soy su amigo especial, ¿sabe a lo que me refiero? 

El clásico truco del gay incomprendido. No falla.

- De todas formas no estoy autorizada a darle...

- Oiga, mire, usted sabe cómo es esto, los hombres con amigos especiales no tienen familia. Solo quiero saber cómo está, por favor, solo eso.

Tras un corto silencio.

- Bueno. Dígame el nombre del paciente.

- Taizo. Bueno, Todou Isao. Es el chico de la habitación 125.

Otro silencio, esta vez más largo.

- ...esto, ¿pasa algo? - un nudo en el estómago apenas me deja hablar.

- Oiga, siento mucho comunicarle esto, pero el señor Todou falleció hace dos días. Su, ehm, su cuerpo está en la morgue, nadie lo ha reclamado todavía.

- Ya.

- Lo siento mucho.

- No, no, gracias por informarme. Yo..., bueno, yo veré lo que puedo hacer al respecto de su cuerpo. Gracias por ... - no me salen las palabras. 

Cuelgo y me miro los zapatos fíjamente. Vuelvo a marcar el número del hospital a toda prisa.

- Le atiende la...

- Oiga, soy el de hace un momento, perdón por colgar. 

- No se preocupe. Supongo que quiere saber cómo...

- Sí, quiero saberlo.

- Lamento comunicarle que el señor Todou se quitó la vida durante la noche del miércoles, no nos dimos cuenta hasta el día siguiente.

- Cómo.

- ¿Disculpe?

- Qué cómo lo hizo.

- Oiga, no sé por qué le interesa esa información, pero ya le he contado suficiente.

Cuelgo de nuevo. Será cabrón, maldito cobarde. Ahora se convertirá en leyenda del rock y sus jodidas groupies que ni saben en qué hospital estaba llorarán y harán declaraciones estúpidas a quien quiera oírlas.

***

- Buenas tardes. Soy Todou Teruhiro, el hermano de Todou Isao, que falleció hace tres días en su hospital. Me han informado de que su cuerpo sigue en la morgue, vengo a reclamarlo.

- Ah, señor Todou, disculpe las molestias, no conseguimos dar con nadie de su familia. Si fuera tan amable de esperar unos minutos, el encargado de la sección le traerá el papeleo que debe rellenar.

- Me gustaría ver a mi hermano primero, por favor.

Me ajusto las gafas de pega con gesto amenazador. A la gente le resulta difícil decir que no a alguien amenazador con gafas.

- Por supuesto, señor Todou, permítame que le acompañe.

Intento no mirar las paredes mientras camino. ¿Por qué verde? Entiendo lo del blanco, ¿pero verde? Y encima un verde tan feo, apagado, que se ensucia con mirarlo. Mierda de hospitales.

- Por aquí, si es tan amable.

La puerta de la morgue también es verde. Dentro huele a lejía, todo brilla y está limpio. La enfermera se dirige hacia la pared donde se almacenan los cadáveres en bandejas metálicas. No sé, siempre pensé que sería más viejo cuando viera algo así en directo.

Abre una puerta y tira de la bandeja.

- Le dejo solo.

No me muevo hasta que oigo cerrarse la puerta. Han cubierto su cuerpo con una sábana. La arranco de un tirón y la dejo caer al suelo.

Está blanco, escuálido, con marcas moradas en el pecho seguramente de cuando intentaron revivirle la mañana que le encontraron muerto. El muy gilipollas se clavó algo en el cuello. Tiene una herida enorme, con desgarros. Debió desangrarse poco a poco. Apenas veo nada más, las lágrimas me empañan los ojos y caen en los cristales de las gafas. Las tiro al suelo y me limpio la cara con la manga. Miro a Taizo a la cara, hay tantas cosas que tengo que decirle...

***

Yo sé bien que todos los días
son grises,
Que todas esas noches sin dormir
consumen los restos de color
de esta vida sin sentido.

Y cuando miro atrás no veo 
nada,
No hay nada que me ayude a pensar
que todo esto será mejor
en un día como los de antes.

Si pienso en ti es solo por
accidente,
Si veo ese sitio que te gustaba
o esa chaqueta como la tuya
o esa voz subyugante.

Y no es un algo melancólico y
triste,
Tan solo es un recuerdo de 
todas esas veces que
me usaste y me olvidaste.

Y por último,
como un eco,
tu risa en mi cabeza
durante horas,
durante días,
rebotando en las paredes
de aquel pasillo.
Tu voz en mi cabeza
es lo único que queda
de nosotros.

Hay otras veces en las que intento
recordar,
Pero solo veo tus párpados azules,
tu carne blanquecina,
la mesa de metal en la que reposas para siempre.

¿Qué hay de aquellas noches sin
dormir,
En las que éramos un solo suspiro,
una única línea en el papel,
una sola nota en tu guitarra?

¿Por qué no puedo recordar los focos
en tu cara,
Tu sonrisa por tristeza empañada
que nunca fue una sonrisa
sino una mueca a un pasado aun más gris?

No me siento capaz de decir que 
te quise,
Y sabes que nunca lo hice. Pero
tampoco puedo decir que te odié,
aunque eso nunca podrás saberlo.

Y por último,
como un eco,
tu risa en mi cabeza
durante horas,
durante días,
rebotando en las paredes
de aquel pasillo.
Tu voz en mi cabeza
es lo único que queda
de nosotros.

Crueldad era tu nombre, indiferencia mi
apellido.
En una ciudad donde nadie ve a nadie
vivimos invisibles una historia
que ni siquiera nosotros podemos contar.

Los errores del pasado ya solo me importan
a mí,
Tú lo sabes mejor que nadie.
y seguro que estés donde estés
todavía estarás riéndote como aquella vez.

Y ya no estoy desgarrado ni
desamparado,
No lamento lo ocurrido ni pienso
en cómo habrían sido las cosas si
tú y yo nunca nos hubiéramos conocido.

Antes de que te fueras todo era
distinto,
Pero verte dormido en aquella cama gris
me despertó de mi letargo y vi con claridad
que en realidad siempre fuiste un muerto en vida.

Y por último,
como un eco,
tu risa en mi cabeza
durante horas,
durante días,
rebotando en las paredes
de aquel pasillo.
Tu voz en mi cabeza
es lo único que queda
de nosotros.

Tu risa en mi cabeza
durante horas,
durante días,
tu voz en mi cabeza
durante horas,
durante días. 

***

El mismo día de la muerte de Taizo, Yuuki escribió la última canción de Project:Suicide, y la única en la que cantó el. Nunca se llegó a grabar oficialmente, solo hay vídeos de los tres conciertos que dio el grupo en honor a Taizo, en los que solo se tocó este tema. La canción se convirtió en una leyenda, y aunque les llovieron ofertas de discográficas al grupo para volver a unirse y grabar la canción todos se negaron. Pronto Yuuki llamó la atención de un caza talentos que le metió en una empresa de modelos y actores, y con el tiempo y no sin esfuerzo ha llegado a convertirse en uno de los actores más famosos y deseados de Japón.

2 comentarios:

  1. Wow, qué pena me ha dado... ¿La canción la has escrito tú? Sin duda algo así ha tenido que marcar a Yuuki y a ser más consciente de lo malas que son las drogas.

    Me alegro de que hayas vuelto a actualizar con un relato tuyo, me encanta como escribes y tu historia. Quiero saber más cositaaass :D

    ResponderEliminar
  2. buah que pasada, no se qué decir (para variar), pero este se ha convertido en mi relato favorito por el momento jaja

    ResponderEliminar