Personajes

jueves, 4 de julio de 2013

Mermaid [Naoto y Keiko]


[A partir de ahora publicaré varios micro-relatos de este tipo, quiero mostrar más momentos cotidianos; espero que los disfrutéis.]





Naoto y Keiko se conocen desde hace cinco años y viven juntas desde hace dos. 

(Recomiendo leer primero este relato para entender cómo ha cambiado Naoto, la narradora, desde que tenía 16 años, y la importancia de Keiko en su vida.)


Si tuviera que elegir un momento en el que realmente me ha costado reprimir la risa elegiría, sin duda, el día que Keiko comentó a nuestros compañeros del refugio de animales que nos íbamos a vivir juntas. Se quedaron en silencio mirándola, esperando que en cualquier momento se riera y dijese que era broma. Al final alguien susurró:

— ¿Estás segura de que quieres dormir bajo el mismo techo que Naoto?

Keiko les lanzó una de sus sonrisas y respondió con suavidad:

— Por supuesto que estoy segura.

Habría pagado por oír lo que pasaba por las cabezas de todos en ese momento. Pero sí, la idea sonaba inverosímil, somos tan diferentes... todavía hoy me encuentro a mí misma preguntándome qué hizo que alguien como ella me acogiera con tanta calidez y me aceptara sin dudar de mí un segundo. Desde el día que la conocí he deseado ser parte de su vida de alguna manera, entender lo que le hace sonreír como sonríe y aprender de ella, sobre ella y junto a ella, saber lo que piensa.

Está tumbada en el suelo, lleva un vestido blanco que le hace parecer de otro mundo. Hace rato que sonríe leyendo un cuaderno azul oscuro. 

— ¿Qué te hace tanta gracia? —le pregunto.

Gira la cabeza para mirarme y un mechón de pelo le resbala despacio por la frente hasta rozar silencioso el cojín en el que está acostada. Me siento un poco tonta cuando me fijo en estas cosas.

— Este diario es de cuando tenía quince años —dice levantando el cuaderno—. En esa época no tenía a nadie con quien hablar y escribí esto con la intención de leerlo cuando cumpliese los veinte, así que al acabarlo, lo envolví y me lo regalé a mí misma por mi cumpleaños —mira el cuaderno sonriendo.

— ¿Cuántas veces lo has leído ya?

— Muchas —ahora su sonrisa es para mí.

— ¿No te aburres? —por supuesto que no se aburre, lo sé, pero quiero saber más.

Deja el cuaderno en el suelo, gira su cuerpo hacia mí, levanta el brazo despacio y, con la punta del dedo índice, roza perezosamente las tapas azules pensativa. Por fin me mira y contesta:

— No lo había pensado, la verdad. Lo leo porque me lo debo a mí misma, o más bien, se lo debo a la Keiko triste y solitaria de hace ocho años. Haría cualquier cosa por ella, pero ahora esto es todo lo que puedo hacer.

Asiento, lo entiendo. Vuelve a tumbarse y sigue leyendo, a los pocos segundos sonríe de nuevo. Es amor y ternura lo que veo en esa sonrisa, y siento una punzada de soledad en el estómago. Ojalá la Naoto de quince años hubiera sabido que podía contar conmigo.

***

4 comentarios:

  1. Me encanta el relato! Me ha gustado mucho ver un aspecto tan tierno y a la vez cotidiano de ambas ^^
    Lo más curioso es que una amiga y yo escribíamos en un diario cuando teníamos esa edad y lo guardamos para releerlo cuando tuviésemos 25 años xDDD. Menudas chorradas que teníamos escritas... madre mía!

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    1. ¿En serio? ¡Qué guay! Un amigo y yo escribimos hace tiempo una carta para cuando cumplamos 30 años. Seguro que cuando la abra me parecerá una chorrada, jajaja, pero me parece algo guay :)

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  2. Qué bonito te ha quedado. Me ha gustado mucho el momento que has relatado pero sobre todo el sentimiento y pensamiento último de Naoto.

    Y Keiko me encanta :3 Ojalá yo hubiese escrito diarios antes de los 11 años (que es el más antiguo que conservo). Qué fácil era todo entonces y qué difícil se veía, jajaja.

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    1. Gracias por el comentario, guapa. Y yo a buenas horas te contesto, jajaja, perdona.

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