Personajes

lunes, 1 de julio de 2013

"¡Eres como un perro!" [Vyv, Riku y Naoto]




Vyv lleva más de año y medio viviendo en Tokio, buscando a Yui y compartiendo piso con Yuuki, cuando encuentra por internet la cafetería vegana de Riku, donde conoce también a Naoto

(Recomiendo leer primero este relato para entender el comportamiento de Naoto y su reacción ante Vyvyan.)

Vyv abrió la puerta de la cafetería con más ímpetu del necesario.

- ¡Konnichiwa! - anunció emocionado mirando al frente.

La cafetería estaba vacía. Dos gatos, un yakuza con rastas y una gótica con piercings se giraron al unísono desde la barra y le miraron de arriba abajo con cara de pocos amigos.

Vyv dio la vuelta automáticamente y salió cerrando la puerta con toda la delicadeza del mundo. Se separó dos pasos del edificio, se giró y escudriñó con atención la fachada. No, no se había equivocado, un tigrecito amarillo le saludaba desde el cartel que colgaba encima de la puerta invitándole a entrar a The Happy Tiger, Vegan Cafe, no había kanjis que malinterpretar, estaba clarísimo, así que avanzó hacia la puerta, volvió a abrirla despacio y asomó la cabeza por el resquicio. Los gatos y la gótica seguían mirándole mal, pero el yakuza rastafari se acercaba sonriendo.

- Ah, es la sonrisa - dijo Vyv en inglés resguardado aun tras la puerta -, como las gafas de Superman: sin sonrisa eres un yakuza, con sonrisa Bob Marley, bueno, Akira Marley.

Akira Marley y la gótica estallaron en carcajadas, los gatos saltaron al suelo y se escondieron molestos tras la barra.

- Akira, jajaja - la chica se limpió las lágrimas teatralmente y dijo algo en japonés entre carcajadas.El ex-yakuza llegó a la puerta y la abrió. 

- Bienvenido a The Happy Tiger - articuló entre risas -, ¿quieres pasar?

Vyv entró en la cafetería y miró sonriendo a su alrededor. Era un sitio pequeño pero acogedor, con plantas y fotos de paisajes naturales decorando las paredes; junto a un ventanal había un sillón viejo, una estantería amarilla llena de libros y una mesa baja de color oscuro; el resto de mesas y sillas no guardaban relación entre sí, pero el conjunto caótico daba a la cafetería una sensación, de alguna manera, armoniosa. De fondo se oía Incubus, o algo que se parecía mucho a Incubus, y olía a una mezcla entre incienso y café.

Akira Marley cerró la puerta y le tendió la mano:

- Me llamo Riku.

Vyv se la estrechó emocionado.

- Es la primera vez que me dan la mano en Japón - dijo sacudiendo la de Riku de arriba abajo -. Yo soy Vyv.

- Esa es Naoto - contestó el japonés sin soltar su mano y respondiendo a las sacudidas divertido.

Vyv sonrió a la chica, que estaba apoyada en la barra secando una taza con poco entusiasmo.

- Hajimemashite - dijo ella despacio con una voz profunda y agradable.

- ¡Hajimemashite! - exclamó Vyv, feliz de saber contestar a algo en japonés. Se giró hacia Riku, cuya mano seguía sacudiendo con energía, y repitió - ¡Hajimemashite!

La gótica volvió a reírse:

- 犬のみたいだね!

- Dice que eres como un perro - tradujo Riku riendo también.

- Me encantan los perros - aseguró Vyv soltando por fin su mano.

- ¿Quieres un café? ¿O prefieres algo frío?

- Un café, por favor, con leche de soja - contestó sentándose en una silla alta frente a la barra.

Vyv buscó a los gatos con la mirada mientras Naoto secaba otra taza con la misma energía que antes y Riku Marley preparaba el café. Y de repente se dio cuenta:

- ¡¿Hablas inglés?! ¡Hablas perfectamente inglés! - exclamó mirándole como si le viera por primera vez.

Naoto volvió a reír:

- ¿De dónde sales tú? ¿En serio te acabas de dar cuenta? - su inglés no era perfecto pero se la entendía bien. Sin embargo ese terrible acento japonés le hizo sentir una desagradable punzada de nostalgia en el estómago. No, no era el momento de ponerse a recordar.

- Creo que estoy alucinado todavía por la primera impresión - bromeó - , uno no ve a un yakuza en delantal todos los días...

Esta vez los tres estallaron en carcajadas.

Riku colocó tres tazas de café sobre la barra y él y Naoto se sentaron a beber con Vyv. Hablaron sobre la cafetería, sobre el sillón viejo, sobre la leche de soja...

Riku hablaba por los codos (su taza seguía casi llena cuando ellos ya estaban apurando las suyas) y cualquier tema le parecía interesante; él mismo preparaba los postres y platos que servían y se declaraba fan de la decoración de interiores, señalando con un orgullo muy poco japonés la cafetería. 

Naoto hablaba poco, de vez en cuando llamaba la atención a Riku para que no se embalara, pero sobre todo se limitaba a beber café y a acariciar a uno de los gatos, de color negro, que había saltado a su regazo.

La música (definitivamente de Incubus) acompañaba suavemente el incesante parloteo de Riku, y entre el fino humo del incienso se colaban los últimos rayos de sol: el atardecer en la cafetería era perfecto para Vyv, decididamente le encantaba ese sitio.

- ¿Por qué hablas tan bien inglés? - preguntó tras dar el último sorbo de café.

Riku miró el contenido de su taza unos segundos y contestó despacio.

- Me fui de viaje unos años para encontrarme a mí mismo.

- Qué filosófico - no había rastro de broma en la voz admirada de Vyv.

Naoto sonrió:

- ¿Verdad que sorprende que este charlatán tenga algo en la cabeza?

- Eh, un respeto a tu jefe - bromeó Riku volviendo a su tono habitual -. ¿Y tú? ¿Qué haces en Japón?

Vyv se encogió de hombros.

- Tengo un motivo patético, la verdad. Vengo a buscar a una chica -. Riku y Naoto no dijeron nada, solo le miraron esperando que continuara -. Bueno, es una larga historia. Ella es japonesa, es mi, no, fue mi novia un tiempo, y luego desapareció. Necesito encontrarla y saber por qué se fue.

- No me parece patético en absoluto - contestó Riku con suavidad -. Parece que de alguna manera tú también te estás buscando a ti mismo...

Naoto levantó una ceja. Antes de que dijera nada Riku la cortó:

- Y tú no digas nada.

- ...qué poca confianza, de verdad, si no iba a decir nada - murmuró encogiéndose de hombros.

- ...ya - Riku la miraba con el ceño fruncido, parecía un yakuza de nuevo.

- ¿Qué ibas a decir? - preguntó Vyv curioso.

- No lo quieres saber - contestó Riku rápidamente. Naoto puso los ojos en blanco y centró su atención en el gato negro, que se había dado la vuelta y se dejaba rascar la tripa ronroneando - . A lo mejor te podemos ayudar a buscarla, ¿cómo se llama? ¿Sabes de qué parte de Japón es?

- No sé mucho de ella, no sé de dónde es o dónde vive su familia. Ella se llama Yui, Yui Naka...

- ¿...mura? - terminó Naoto cortándole - ¿Yui Nakamura? ¿La modelo?

Se miraron el uno al otro con incredulidad. Vyv asintió. Naoto se echó a reír.

- ¿Qué pasa? どうしたの? - Riku no sabía a quién mirar.

Vyv sintió que le fallaban las rodillas y le temblaba el pulso. Hacía un año que Yui había desaparecido de su vida y casi se había acostumbrado a la sensación de vacío, a no saber qué había pasado o a que nadie le ayudara a encontrarla. Esa risa descontrolada era peor que cualquier respuesta que se había imaginado hasta ese momento. Se sujetó las manos para que dejaran de temblar y trató de respirar hondo, pero un nudo en la garganta se lo estaba poniendo muy difícil. Naoto seguía riéndose a mandíbula batiente, pero Riku se dio cuenta en seguida de que algo no iba bien, agarró a Naoto por la muñeca y le dijo algo en japonés. Por fin ella dejó de reír:

- ¿En serio? - preguntó mirándole sin pestañear. Vyv volvió a asentir, incapaz de articular palabra. Ella suspiró, apoyó el codo en la barra y dejó caer la cabeza sobre su mano, mirándole con expresión cansada -. ¿Tú eres Vyvyan Baker? Pensé que eras una tía...

Vyv la agarró del brazo.

- ¿Te ha hablado de mí?

Ella asintió.

- Siento haberme reído así, en serio, no me di cuenta de quién eras -. Vyv negó con la cabeza -. Mira, Yui es... Yui y yo somos amigas, más o menos. Desde que se fue a trabajar a Londres hemos estado intercambiando e-mails con cierta frecuencia. Yui es... - parecía no encontrar las palabras adecuadas, miró al techo, suspiró y volvió a intentarlo -, Yui es complicada, te ha engañado, está claro que no sabes en dónde te has metido, lo siento muchísimo por ti - le cogió la mano suavemente y le miró a los ojos con expresión seria -. Aunque quisiera ayudarte, y no, no quiero porque pareces un buen tío y estás mejor sin ella - añadió antes de que Vyv pudiera quejarse -, no podría hacerlo. En el último e-mail que me mandó hace una semana me decía que vive en un apartamento de Islington con Vyvyan y que estáis genial juntos. Lo siento.

Vyv miraba a Naoto buscando algo en su gesto que delatara que se estaba quedando con él, pero la expresión de la chica solo mostraba lástima. Riku le puso una mano en el brazo y le ofreció otra taza de café; Vyv suspiró y miró al techo.

- Esta canción no pega con este momento - susurró abatido.

***


2 comentarios:

  1. Walaaaa, así que Yui mintió descaradamente en el último email que le mandó a Naoto, no? Supongo que tendrá explicación su comportamiento y espero que lo desveles (el motivo) más adelante. Me he quedado ahí con toda la intriga, joer...

    Y bueno, aunque siempre digo lo mismo pero me da igual repetirme, me gusta muchísimo el ambiente de la cafetería. Nunca he estado en un sitio así en el que te sientes parte del lugar y al que me gustase ir con frecuencia. Debe de ser algo muy especial ^^ (sentir que un local es parte de ti).

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    1. Ohh, me alegro de que te haya gustado, me encantan tus comentarios <3

      Sí, en algún momento lo diré, pero es Yui, mentiría por divertirse si le apeteciera en ese momento, así que...

      Yo croe que una vez en mi vida acabé por casualidad en una cafetería maravillosa en Barcelona, y desde entonces supe que lo que sentí allí tenía que ser lo que siente la gente que va a The Happy Tiger <3

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